Hola,
llevo bastante tiempo sin dar señales de vida por internet y es que por temas de trabajo no tengo tiempo ni de relajarme (gracias a Dios, por otro lado y contando con la que está cayendo). De hecho os estoy escribiendo desde la habitación de un hotel de Lanzarote que he venido a fotografiar (despues de fotografiar otros dos en Fuerteventura).
Bueno, dejemos el trabajo y vayamos al grano con el tema que he abierto, la importancia de la cámara y de los objetivos.
Normalmente, y sobre todo hoy más que antes, tendemos a darle una importancia desmedida a la cámara, centrándonos en la importancia de las herramientas que tiene, sobre todo en la cantidad de megapixels del sensor. Pues bien, ¡ERROR! y gordo.
Me explico. La cámra o mejor dicho el sensor, sólo se limita a capturar la imagen, y digo "sólo" porque lo relamente importante es formarla, y además formala bien. No nos damos cuenta que una fotografía es producto de la reflexión de unos rayos de luz en un objeto que previamente pasan a través de una lente, y, si esta lente no es de buena calidad la imagen se degrada a su paso por ella. Así que da igual que pedazo de cámara tengamos si no tenemos una buena lente acoplada a ella. Es como si tenemos un Ferrari pero con un motor de un Seat 600.
Y alguno dirá,"es que no es lo mismo una cámara de 21 megas que una de 12, la primera tiene mayor calidad de imagen", otra vez...¡ERROR!, sobre todo si esos 21 megas están "metidos" en un sensor de un tamaño menor que una de 12 megas y estas utilizando un objetivo de baja calidad. Sin dudarlo me quedo con la de 12, ya que tendrá los pixeles más alejados unos de otros y por lo tanto tendrá menos ruido, los pixeles sufrirán menos la influencia de la electricidad estática de sus vecinos (otro día entraré más a fondo en la física del sensor)
Hoy en día la diferencia entre cámaras no es muy grande, aunque os parezca mentira. Primero, y más importante, porque fabricantes de sensores hay muy pocos (quizás sólo dos, Sony y Phillips) y segundo, como lo más importante es el el sensor, el resto de características son accesorias, sólo sirven para decantarte por una marca u otra o un modelo u otro dependiendo de tus necesidades.
Así que, resumiendo, cuando os queráis o necesitéis gastaros la pasta en un equipo fotográfico realizad el siguiente ejercicio de objetividad:
1.- Sopesar muy bien lo que podemos / queremos gastarnos
2.- Pensar que tipo de fotografía vamos a hacer: paisajes (necesitamos gran calidad y bajo ruido), deportiva o prensa (necesitamos rapidez de disparo, el ruido nos da igual), publicidad (extrema fidelidad de color, bajo ruido y alta calidad final para conseguir grandes ampliaciones), bodas (rapidez, no necesitamos grandes ampliaciones), etc...
3.- Seguidamente pensar primero en las distancias focales que vamos a necesitar y buscar los mejores objetivos que podamos pagar.
4.- Con el dinero que quede buscar la cámara que mejor se adapte a nuestras necesidades, y si os queda poco pues comprarla de segunda mano.
Creedme, yo ya he cometido los errores que os he explicado y al final te gastas más dinero centrándote en la cámara y no en los objetivos. Estos últimos, si los cuidas bien, son para toda la vida, la cámara no.